La entrada de hoy va dirigida a nuestra biblioteca, no sólo al espacio físico sino al equipo de personas, profesorado y alumnado voluntario, que se afanan diariamente en ofrecer un servicio esencial a la comunidad educativa del IES El Picacho. Para ello, he escogido un texto de Ricardo Piglia que describe de una forma muy sencilla y a la vez apasionada la relación que tuvo con la Biblioteca en Mar del Plata. Antes de finalizar mi comentario, quiero agradecer a Rocío Fernández su labor como reportera gráfica ya que suya es la imagen que se va a publicar en esta entrada.
Me fui a vivir a Mar del Plata en diciembre de 1957. A los pocos días descubrí la Biblioteca que estaba en el viejo edificio de la Municipalidad en la calle Luro, con su falso aire de fortaleza española y jamás voy a olvidar la sorpresa y el deslumbramiento que experimenté en aquellos días del verano del 58, al comprobar la riqueza del lugar. Era una pequeña biblioteca de una ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires pero era extraordinaria y muy completa.
Yo venía de hacer mis primeros años de secundario en el Nacional de Adrogué donde el bibliotecario era el poeta Roberto Juarroz, por lo tanto sabía lo que era una buena biblioteca y sabía manejarme entre las viejas fichas escritas a mano y en los catálogos que abrían camino hacia los libros secretos. Y la biblioteca municipal de Mar del Plata a fines de los años 50 era una de las más modernas y mejor organizadas. Era una biblioteca pública, es decir, que prestaba los libros (cinco por semana si no me equivoco) tenía acceso directo a los estantes, había un mostrador y un sistema de referencias muy fluido y eficaz.
Ese primer verano yo me pasaba la mañana en la playa y el resto del día en la sala de lectura del segundo piso (¿o era el primero?) y cuando la biblioteca cerraba me iba a mi casa con dos o tres libros y me pasaba la noche leyendo. Leí más en esos meses que en toda mi vida, quiero decir que después ya casi no volví a leer de ese modo (con la pasión deslumbrada de quien cree descubrir toda la literatura concentrada en un solo lugar, como quien tiene en un escondite en la ciudad, un sitio mágico en el que lo espera todo lo que puede desear).
Estuve casi tres años en Mar del Plata y leí (imagino a veces) todos los libros y cuando me fui a estudiar a La Plata en el verano del 60, ya era otro, era el lector que soy ahora, y muchas veces a lo largo de mi vida he vuelto a recordar la biblioteca del Mar del Plata, donde todo empezó para mí, con la sala tranquila, con las enciclopedias en los estantes bajos de la izquierda y el reloj en la pared del frente, como si esa biblioteca fuera (también para mí) una forma de la felicidad.
Desde entonces he trabajado en muchísimas bibliotecas del mundo pero nada se puede comparar con mi experiencia en aquella pequeña biblioteca de provincia donde leí por primera vez alguno de los libros que he leído luego a lo largo de toda mi vida.
Recuerdo que cuando tomaba el ascensor y bajaba por la salida lateral que daba a la calle Luro, no podía esperar hasta llegar a mi casa (yo vivía en España y Belgrano) y me paraba en la vereda a hojear los libros que llevaba conmigo. Yo era, en aquel tiempo, más inteligente y más apasionado de lo que nunca fui después, una especie de Raskolnikov tímido, solitario y empecinado como el estudiante de Dostoievski.
En aquellos años descubrí la literatura como quien entra por primera vez en un país desconocido y tuve la suerte increíble de tener a mi disposición todos los libros que quería leer. Esa biblioteca que me cambió la vida la habían hecho (como tantas otras en el país) humildes y activos militantes socialistas, muchos de los cuales durante años dirigieron la ciudad. Eran extraños políticos de una raza extinguida, políticos que creían que la cultura era un bien que debía estar a disposición del que pudiera usarla.
Habían pensado que esa biblioteca debía contener una gama amplísima de libros de literatura y de filosofía para que un joven recién llegado pudiera ilusionarse con tener a su alcance todos los libros que quería leer y pudiera también imaginar en el futuro que él mismo podía llegar a escribir libros. Por todo eso, claro, siempre le voy a estar agradecido a quienes no tuvieron otro ideal que hacer de la política una forma de la cultura y de la solidaridad.
Ricardo Piglia
jueves, 12 de enero de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
VALIOSAS ENSEÑANZAS
Damos la bienvenida al 2017, para ello he pensado que estaría bien hacerlo compartiendo con todos vosotros un par de lecturas que guardan valiosas enseñanzas. Feliz año nuevo.
APRENDÍ
"Aprendí que no importa lo que pase, o que tan malo pueda parecer el día de hoy, la vida continúa y mañana será mejor.
Aprendí que puede decirse mucho sobre una persona a partir de la manera en que maneja tres situaciones simples: un día lluvioso, la pérdida de su equipaje y el enredo de las luces navideñas.
Aprendí que, sin importar la relación que tengas con tus padres. los extrañarás cuando ya no estén con vida.
Aprendí que algo de qué vivir, no es lo mismo que vivir.
Aprendí que, a veces, la vida te da segundas oportunidades.
Aprendí que no hay que ir por la vida con guantes en ambas manos: tienes que saber soltar algunas cosas.
Aprendí que cuando decido algo con el corazón abierto, casi siempre tomo la decisión correcta.
Aprendí que incluso cuando siento molestias, yo no tengo que ser una.
Aprendí que todos los días hay que acercarse y tocar a alguien. Todos amamos un abrazo cálido o simplemente una palmada amistosa en la espalda.
Aprendí que a esta altura de mi vida, todavía tengo mucho por aprender.
Aprendí que las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir".
Maya Angelou
CUANDO ME AMÉ DE VERDAD
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre... autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es... autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama... madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo. aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es... respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama ,,. amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí hacer grandes planes, abandoné los mega- proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la... humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez y eso se llama... plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es... saber vivir.
No debemos tener miedo de cuestionarnos... Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin.
APRENDÍ
"Aprendí que no importa lo que pase, o que tan malo pueda parecer el día de hoy, la vida continúa y mañana será mejor.
Aprendí que puede decirse mucho sobre una persona a partir de la manera en que maneja tres situaciones simples: un día lluvioso, la pérdida de su equipaje y el enredo de las luces navideñas.
Aprendí que, sin importar la relación que tengas con tus padres. los extrañarás cuando ya no estén con vida.
Aprendí que algo de qué vivir, no es lo mismo que vivir.
Aprendí que, a veces, la vida te da segundas oportunidades.
Aprendí que no hay que ir por la vida con guantes en ambas manos: tienes que saber soltar algunas cosas.
Aprendí que cuando decido algo con el corazón abierto, casi siempre tomo la decisión correcta.
Aprendí que incluso cuando siento molestias, yo no tengo que ser una.
Aprendí que todos los días hay que acercarse y tocar a alguien. Todos amamos un abrazo cálido o simplemente una palmada amistosa en la espalda.
Aprendí que a esta altura de mi vida, todavía tengo mucho por aprender.
Aprendí que las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir".
Maya Angelou
CUANDO ME AMÉ DE VERDAD
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre... autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es... autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama... madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo. aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es... respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama ,,. amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí hacer grandes planes, abandoné los mega- proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la... humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez y eso se llama... plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es... saber vivir.
No debemos tener miedo de cuestionarnos... Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin.
jueves, 29 de diciembre de 2016
TEMPUS FUGIT
Así que pasen cinco años federico garcía lorca from Isabel Humanes
Para finalizar el año os traigo una sugerencia que alude al paso del tiempo y de cómo, en ocasiones dejamos pasar las oportunidades por no atrevernos a ser felices. Mucho nos enseña Federico García Lorca sobre el provecho de las oportunidades en esta obra de teatro. Antes de dejaros con el comentario, no seré yo quien desaproveche esta oportunidad de desear a todos los lectores de la Biblioteca del IES El Picacho un feliz 2017.
"Así que pasen cinco años o la leyenda del tiempo", es una parábola, un sueño; una pesadilla en la que todo gira en torno al miedo, a la cobardía que nos invita a esperar, a mirar cómo el amor se va de nuestras manos cansado de nuestra impotencia, cansado de no ser, ante un hombre que prefiere soñar, que prefiere amar a un objeto sin identidad elaborado de una forma enfermiza e infantil.
Dentro de esta obra, vamos a extraer un fragmento que, en su día popularizó y puso música el genial Camarón, que lleva por título "La leyenda del tiempo".
LA LEYENDA DEL TIEMPO
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
(Federico García Lorca, Así que pasen cinco años, 1931)
Para finalizar el año os traigo una sugerencia que alude al paso del tiempo y de cómo, en ocasiones dejamos pasar las oportunidades por no atrevernos a ser felices. Mucho nos enseña Federico García Lorca sobre el provecho de las oportunidades en esta obra de teatro. Antes de dejaros con el comentario, no seré yo quien desaproveche esta oportunidad de desear a todos los lectores de la Biblioteca del IES El Picacho un feliz 2017.
"Así que pasen cinco años o la leyenda del tiempo", es una parábola, un sueño; una pesadilla en la que todo gira en torno al miedo, a la cobardía que nos invita a esperar, a mirar cómo el amor se va de nuestras manos cansado de nuestra impotencia, cansado de no ser, ante un hombre que prefiere soñar, que prefiere amar a un objeto sin identidad elaborado de una forma enfermiza e infantil.
Dentro de esta obra, vamos a extraer un fragmento que, en su día popularizó y puso música el genial Camarón, que lleva por título "La leyenda del tiempo".
LA LEYENDA DEL TIEMPO
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
(Federico García Lorca, Así que pasen cinco años, 1931)
viernes, 23 de diciembre de 2016
BUENOS DESEOS PARA TODOS Y TODAS
En estas fechas que son tan propicias para reuniones con familiares y amigos, casi como un ritual, nos disponemos a "cumplir tradiciones", algunas tan remotas que ya ni nos acordamos cuándo fue su inicio. Hoy os traigo una pequeña historia que cuento al público infantil, a modo de introducción, cuando realizamos un conjuro de magia para invocar a las energías más poderosas. Como le digo a nuestra audiencia menuda, no importa si recordamos con exactitud las palabras que componen el hechizo, ni el lugar donde estemos, ni siquiera si disponemos de una caja mágica. Lo importante es que estemos juntos y que estemos dispuestos a dar y recibir los mejores deseos. Feliz Navidad.
jueves, 15 de diciembre de 2016
MAÑANA DE TERTULIA : DICIEMBRE
En la mañana de hoy jueves 15 de diciembre, se ha realizado la tertulia de recreo correspondiente al último mes del año. El tema a tratar: la discapacidad y como hilo conductor hemos visionado el corto "Cuerdas". Tras la película se ha desarrollado una charla donde el alumnado ha participado de manera muy animada. Han surgido temas tan diversos como la eutanasia, el miedo a vernos impedidos o la vejez. Nunca dejamos de sorprendernos cuando los adolescentes exponen su particular punto de vista. A modo de conclusión con la actividad de esta mañana, creo que
como es natural, nuestros jóvenes ven muy de lejos el tema de la discapacidad; piensan que eso nunca les puede tocar a ellos y ellas porque, de alguna forma a esas edades, estoy segura de que todos y todas hemos pasado por esto y pensamos que somos inmortales o invulnerables a cualquier revés que nos pueda ocurrir en la vida.
Para finalizar de una manera positiva, hemos hecho un ejercicio, siempre es el más difícil de realizar con el alumnado, y es que preguntamos cuáles eran sus aptitudes o capacidades personales. Costó trabajo que alguno respondiera y, aunque finalmente lo conseguimos, siempre me llama mucho la atención que no sean/ seamos capaces de reconocer nuestras cualidades más positivas.
En cualquier caso, hemos disfrutado de una agradable jornada con los chicos y chicas del IES El Picacho. Agradecer desde este espacio la asistencia de los participantes. Mostrar también nuestra gratitud al profesorado responsable por la colaboración y las facilidades ofrecidas para llevar a cabo la actividad.
como es natural, nuestros jóvenes ven muy de lejos el tema de la discapacidad; piensan que eso nunca les puede tocar a ellos y ellas porque, de alguna forma a esas edades, estoy segura de que todos y todas hemos pasado por esto y pensamos que somos inmortales o invulnerables a cualquier revés que nos pueda ocurrir en la vida.
Para finalizar de una manera positiva, hemos hecho un ejercicio, siempre es el más difícil de realizar con el alumnado, y es que preguntamos cuáles eran sus aptitudes o capacidades personales. Costó trabajo que alguno respondiera y, aunque finalmente lo conseguimos, siempre me llama mucho la atención que no sean/ seamos capaces de reconocer nuestras cualidades más positivas.
En cualquier caso, hemos disfrutado de una agradable jornada con los chicos y chicas del IES El Picacho. Agradecer desde este espacio la asistencia de los participantes. Mostrar también nuestra gratitud al profesorado responsable por la colaboración y las facilidades ofrecidas para llevar a cabo la actividad.
jueves, 8 de diciembre de 2016
TERTULIA DE RECREO: DICIEMBRE
viernes, 2 de diciembre de 2016
WILDE
Oscar Wilde (Dublín 1854-París 1900). En sus obras están presentes la extraordinaria fantasía del autor y el gusto por la belleza. En la mayoría de sus escritos hay una idea central común: en algún momento de su vida, o después de ella, los protagonistas entran en contacto con el dolor y los sufrimientos de las personas y éste encuentro les provoca un cambio trascendental en sus vidas.
El autor también utiliza temas de decadencia moral y critica mucho a la sociedad de aquella época victoriana, mostrando sus grandes defectos.
En esta ocasión os traigo un relato corto que trata del amor incondicional; que no es negociable ni sucumbe a ninguna tentación terrenal. Os dejo pues con "El pescador y su alma".
El autor también utiliza temas de decadencia moral y critica mucho a la sociedad de aquella época victoriana, mostrando sus grandes defectos.
En esta ocasión os traigo un relato corto que trata del amor incondicional; que no es negociable ni sucumbe a ninguna tentación terrenal. Os dejo pues con "El pescador y su alma".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


